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TEO MARCOS


Dibujos en el Aire


8 de octubre / 8 de noviembre 2013


Hace años, una tarde de otoño llamó mi atención un alambre abandonado en la calle. Lo miré y sentí que me llamaba. Me incliné, lo cogí y lo guardé en el bolsillo. Durante la hora y media de caminar, la imagen de su forma ocupaba mi mente y podía sentir cómo los cuatro elementos en aspa, de aquel alambre, se movían en mi imaginación que buscaba, como si fuera un puzzle, una estructura formal que los convirtiese en dibujo figurativo que fuese heredero directo de su estructura abstracta inicial.

Mas tarde, al regresar a casa, me senté en mi estudio y, con el alambre en las manos, comencé a manipularlo con los dedos. Sin ser plenamente consciente de lo que hacía, mis dedos fueron doblando aquel alambre. Uno de los brazos largos de aquel aspa fue tomando forma, primero de un pecho, después de un vientre, un muslo y una pierna alargada, incompleta. Seguí con otro de los extremos y surgió otro pecho, el perfil de un costado y un muslo en escorzo, hasta la rodilla. Los dos trozos superiores, más pequeños, fueron inmediatamente transformados, sin dudas ni titubeos, en una cabeza redonda uno, y en un brazo doblado, el otro, cuyo extremo se apoyaba sobre la cabeza que acababa de crear. Había nacido mi primer "dibujo en el aire" realizado con alambre.

Me convertí en un recolector de alambres, abundantes en las proximidades de las obras por ser utillaje habitual en la unión de los cerramientos metálicos. Con ellos "dibujé" numerosas "venus desnudas" copiando imágenes de mi memoria, con referentes evidentes en Goya y Matisse. Y así comenzó una etapa apasionante de mi vida, de pasión concentrada en modelar alambres con los que, aparte de las venus, comencé a dibujar todo tipo de figuras, bodegones y hasta composiciones abstractas.

Decía Gropius, en su Manifiesto, que las viejas escuelas debían volver a convertirse en talleres, que "Todos debemos volver a la artesanía". Eso soy yo, un artesano que disfruta realizando "trabajos manuales". Debo decir, por tanto, que no me considero en absoluto un artista. Soy solo un enorme curioso, un buscador de emociones, un artesano que ha visto mucho, un hombre que ama la belleza y sabe que ésta es siempre la conjunción misteriosa de una idea  con una mirada, con una imagen de su memoria, que la imaginación y las manos, por una misteriosa alquimia personal, convierten en creación.

                                                                        Teo Marcos. Madrid 2013